En la tranquila zona de Santa Ana de la Albaida, esta residencia unifamiliar propone una lectura escultórica del paisaje a través de su implantación en ladera. La volumetría abocinada del acceso da paso a una planta articulada que se abre por completo hacia la orientación idónea. Un limpio voladizo horizontal recorre la fachada interior, protegiendo las estancias del sol directo mientras matiza la luz que baña los paramentos de piedra mampuesta.